domingo, 21 de abril de 2013

TU-YA.

Me enloqueces.
Sobretodo cuando dices que soy tuya.
Porque aunque no lo sepas, o lo sospeches, es cierto.
En este momento sí lo soy.
Así que...
Cuándo tendré el valor suficiente para decir lo mismo?
Para alejarte a esa arpía diciendo:
Eh, que es mío!
Ojalá supiera cómo hacerlo...
Ojalá tuviera el mismo efecto en tí como el que tienes tú en mí.
Porque dices "Mi Zay" con tanta convicción...
Es cierto que soy tuya?
Tú crees que te pertenezco?
Si es así por qué no te aseguras y me lo propones?
Yo te diré que sí, eso seguro.
Pero es más fácil morderse las uñas y pelear conmigo...

martes, 19 de febrero de 2013

Ese momento...

Quiero hablaros de ese momento.
Si, ese momento mágico y divertido.
Pues básicamente ese momento.
Que cuál momento?
Pues ese en el que "peleas" con esa persona.
Que te hace rabiar y tú mientras le llamas idiota.
Y no deja de señalarte o de darte toquecitos en un brazo.
Y tú le agarras de la mano y le dices que pare y lo sueltas.
Pero él lo vuelve a hacer.
Y lo miras a los ojos.
Y él te mira a los ojos.
Y lo que antes era "odio" ahora son chispas.
Esa electricidad de la que os hablaba en entradas anteriores.
Y se realiza una conexión entre los dos.
Y apartamos las miradas.
Por miedo, por felicidad.
No sé por qué, pero lo hacemos.
Y, aún así, sonreímos.
Y a los diez minutos, volvemos a "discutir".

lunes, 18 de febrero de 2013

2.

Me frustras.
Te acercas.
Te alejas.
Ni tú sabes lo que quieres.
Pero por un motivo u otro tú sabes lo que yo quiero.
A pesar de que no te lo he dicho claramente.
Estás en un momento de indecisión.
De neutralidad.
En el que yo me frustro, me enfado, soy feliz y grito por momentos.
Porque todo es confuso.
Y extraño.
Y los demás lo notan.
Lo sienten.
Lo perciben.
Y queremos que todo vuelva a la normalidad.
Aunque yo quiera algo más.
Aunque yo fuera capaz de vivir en un sofá entre tus brazos eternamente.
Pero me conformaré con mirarte mientras te muerdes las uñas.

1.

Te muerdes las uñas.
Lo sabes.
Lo sé.
Me lo dijiste en ese sofá.
Pero hoy me he dado cuenta de una cosa.
Te las muerdes cuando ves u oyes algo que te gusta o te parece interesante.
En clase de historia, porque te gusta.
Viendo vídeos de fútbol o baloncesto.
Tirado en el sofá viendo partidos.
Te muerdes las uñas.
Y lo sabes.
Y lo sé.
Y te parece que eres un desastre.
Pero a mi me encanta que lo seas.
Porque una vez te mordías las uñas hablando conmigo.
Eso qué significa?
Algún día me lo dirás?

sábado, 16 de febrero de 2013

Trazos de la realidad convertidos en sueños.

Y te sientas a mi lado en el pequeño sofá.
Hace frío.
Cojo la mantita y nos tapamos con ella.
Apoyo la cabeza en tu hombro.
Y tú me abrazas y me apoyas en tu pecho.
Y nos quedamos así.
Tú acariciando mi brazo y yo escuchando el latido de tu corazón.
Mientras, nuestra respiración se acompasa.
Nos vamos escurriendo.
Y, sin darme cuenta, estamos acostados.
Yo apoyada en tu pecho, tu apoyado en mi cabeza.
Me acaricias el pelo.
Me coges de la mano.
Y así pasamos un largo rato.
Trazamos círculos con los dedos en los dorsos de las manos.
Las miramos, nos miramos, sonreímos.
Me das besos en el pelo.
En la frente.
En los ojos.
En los pómulos.
En la mano.
Y yo no alcanzo otro sitio que tu cuello, tu mejilla o tu barbilla.
Estoy inmovilizada en tus brazos.
Pero ninguno de los dos da el paso.
Estamos demasiado cómodos para hacer nada más.
Y yo disfruto de ese momento.
Y lo alargo todo lo posible.
Y lo guardo en mi mente, en mi corazón.
Y me sonrojo.
Porque sería muy fácil estar así para siempre.
Acurrucados medio dormidos cogidos de la mano.
Pero de repente...

Suena el despertador.
Me incorporo.
Solo un sueño.
O no.

domingo, 30 de diciembre de 2012

I wish.

Guardaré todos esos momentos.
Esos momentos en los que jugando me he escondido detrás de ti y tú me has protegido.
Esos momentos en los que estando a tu lado mi dolor de cabeza se mitigaba mágicamente.
Cuando te metes conmigo y acto seguido me abrazas.
Cuando me pones caras adorables para que te ayude.
Esas escasas fotos adorables que nos hemos sacado.
Lo momentos en los que me has apoyado.
Y otras pequeñas cosas y caricias que me has ido regalando.

Simplemente espero que, en el próximo año, sigas ahí.








domingo, 4 de noviembre de 2012

Always.

Suena el despertador.
Me levanto corriendo de la cama y me doy una ducha rápida.
Me visto con mis pantalones negros preferidos, tu camisa a cuadros roja, mis vans y mi gorro.
Me cepillo los dientes y cojo un par de galletas.
Salgo de casa con unos pocos euros en el bolsillo, el móvil y los cascos.
Hace frío, pero no es muca la distancia que tengo que recorrer.
Voy corriendo; siento cómo los rizos saltan a mi espalda mientras bajo la cuesta tan rápido como puedo.
Y al final de esta, te veo.
Allí, parado.
Con esa sudadera que tanto me gusta.
Escuchando música como yo.
Paro un momento, sin avisarte.
Y te miro sin que lo sepas.
Llevas tu longboard,como siempre.
Ese longboard en el que te veo subido casi siempre, recorriendo este parque y haciendo cosas asombrosas con él.
Ese longboard en el que me has sujetado durante tanto tiempo, mientras la tarde se hacía noche.
Y justo en ese momento, te das la vuelta y me ves.
Y yo, como siempre, corro hacia ti y salto.
Me coges, como siempre.
Sin miedo y sin dudas.
Con una sonrisa en la cara.
Con esa sonrisa que me enamora.
Y con esa sudadera que me pondré en un rato, teniendo tu aroma conmigo una vez más.
Hasta que nos cansemos de ver estrellas y me quede dormida.
Pero tengo una cosa segura.
Mañana me despertaré otra vez corriendo para verte esperándome y saltarte encima.